
Siempre odié el fútbol. Desde niño crecí en una familia fanática a este deporte, pero no fue motivo para que me gustase. Recuerdo cuando mi madre solía enojarse con toda la familia cuando su equipo favorito perdía. Luego, no aguantaba cuando toda mi familia renegaba cada partido perdido de la selección peruana. El fútbol siempre me causó repulsión y molestia. La frase que siempre usaba era: "Ojalá gane Alianza Lima, no quiero que mi madre se enoje conmigo". Por eso el fútbol nunca me gustó. El día de ayer, la selección peruana obtuvo el tercer lugar en la Copa América. Hecho que me alegra y me pone de muy buen humor. Pero existen dos cosas en los peruanos que me incomodan: la contradicción y el conformismo.
La semana pasada cuando a Perú le toco enfrentarse a Uruguay para un puesto en la final, la gente insultaba y renegaba con la selección. Me acuerdo haber escuchado y leído esta frase: "No se podía esperar más de Perú". Eso es lo que yo pensaba y lo que ahora no pienso más. El equipo peruano nunca tuvo un nivel de fútbol necesario para estar en ese partido. Fue obvio que los nervios y las ganas por entrar a la final traicionaron a Perú, pero era evidente que esto pasaría. Ahora, con el tercer puesto de la selección, hasta quieren poner al jugador Guerrero en un billete peruano. Por favor, decídanse. Apoyar o no apoyar al fútbol peruano.
Ayer, Perú ganó el tercer puesto con un hermoso marcador: 4-1. Está bien, la alegría era necesaria. Luego del partido tenía que ir a Miraflores a ensayar con mi grupo de baile. Grande fue la sorpresa cuando todos celebraban y hacían sonar las bocinas de los carros. Entonces pensé: ¿por qué los peruanos somos tan conformistas? La selección peruana ha quedado tercer puesto, no ha ganado el campeonato. Yo celebraría y haría ese escándalo solo si Perú hubiera ganado la copa. Si no fuera peruano y viera ese tipo de celebración por un tercer puesto, sentiría vergüenza ajena. Un tercer puesto no es motivo para estar orgullosos. Técnicamente, hemos perdido el campeonato. Aquí no entran ni las matemáticas, ni las coincidencias. Hemos perdido el campeonato, pero en un buen y merecido puesto. Ahora si quisiera celebrarlo, solo celebraría el momento, pero no haría una gran fiesta, ni haría un homenaje a la selección como harán hoy en el nuevo estadio nacional.
Para terminar, me gustaría felicitar a la selección por no haber perdido en el último puesto como siempre lo hacía. Estoy feliz de que el nivel de nuestro fútbol haya subido, y espero que siga mejorando para poder entrar al mundial. Mucho éxitos.



